Homilia 1.
Santi Jiménez. Líder de Cursillos.
Alguno habrá pensado, que se nos ha olvidado quitar al Niño Jesús. Hoy, concluye la Navidad y poder contemplarle todavía hoy en el Belen, es el mejor homenaje que podemos darle. Es verdad que la Fiesta del Bautismo del Señor, que celebramos hoy, nos sitúa ante un Cristo adulto, a orillas del río Jordan.
-Cristo, no necesitaba bautizarse, ni Dios, crear el mundo y hasta podemos pensar, que Cristo, no necesitaba morir en cruz. Y, todo esto, es verdad. Entonces, ¿por que, ocurrió todo, de esta manera?. Solo cabe responder: por Amor.
Dios, crea el mundo por Amor y su Unico Hijo, muere y resucita por Amor. ¿Que lección cabe extraer, de todo ello?: Que, en esta vida, contamos con la intercesión y ayuda de Cristo, para vivir como El.
-Dios, inicia su vida pública, con su bautismo. Es una manifestación De Dios a la humanidad. Lo que llamamos una Epifanía.
Y, El también se nos manifestó, el día de nuestro bautismo. El sacramento más importante, por el que hemos sido salvados. El bautismo, puede ser sacramental, de sangre o de deseo (Personas que de manera no culpable, no han recibido la noticia De Dios y no han sido bautizadas).
Ahora, en la Parroquia, se preparan varios jóvenes, para ser bautizados. Ellos, lo han pedido. Nunca sabremos agradecer lo suficiente, nuestro bautismo y las personas que lo hicieron posible, normalmente, nuestros padres. Es la mejor herencia, el don de la fe.
Por eso, el honrar padre y madre, que no es solo, por lo mucho que nos quieren o han querido, sino, porque gracias a ellos, hoy eres cristiano o Cristiana.
“Tu, eres mi Hijo amado, en quien me complazco, mi predilecto”. Hoy, Dios te lo dice a ti: “Tu, eres mi hija amada, mi predilecta, mi predilecto”…..
Que paz inmensa saber que Dios nos ama tanto.
-Es una buenísima conclusión, que extraemos de la Navidad y de su Epifanía.
La Fe, es don De Dios y supone:
-Interioridad. Crear espacios y momentos de encuentro con Dios y con uno mismo. Huir de la saturación causada por las redes sociales y humanizar estas redes. Para que sirvan no solo para comunicar, sino para vivir la comunión.
-Unidad. Como el Sarmiento a la Vid, unidad con Dios y con los hermanos.
-Amor. Cada persona que conoces, está ahí, para ayudarte y para que la ayudes.
-Alegría: es la consecuencia del Amor. Un hijo, una hija de da Dios, lleva el oleo de la alegría, a todas las personas. Somos ungidos y por ello enviados y por ello, muy amados.
Homilia 2.
Seguramente habrás visto cuadros con la representación del bautismo de Jesús. En ellos, aparece Jesús saliendo de las aguas y el Espíritu Santo posándose en forma de paloma, sobre su cabeza.
No ocurrió de esta manera. El Evangelio según S. Lucas, nos da la clave: “y mientas oraba, se abrieron los cielos…” Esto hace presuponer que, Jesús una vez bautizado, se retiró a rezar, tal vez en la misma orilla del rio Jordan. Podemos imaginar el bullicio de todos los que iban a que Juan les bautizase, en contraste con el recogimiento de Jesús. ¡Que bueno, tener momentos de oración íntima con Dios!….
Y es en ese momento que se abren los cielos y desciende el Espíritu Santo en forma de paloma y se escucha: “este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco”. Dios hace oír su voz y nos permite entrar en comunión con la Santísima Trinidad.
Pensemos en todos los momentos de nuestra vida, en los que hemos percibido la voz De Dios…Son muchos, más de los que piensas.
Y con su Bautismo, las aguas del Jordan quedaron santificadas. Son las mismas aguas, en las que tú fuiste bautizado/a….
Agradezcamos el don de nuestros padres, que nos llevaron a la Iglesia para hacernos cristianos, del sacerdote que nos bautizó y si lo fuiste ya mayor, de tus catequistas, y demás cireneos, que te acercaron a Dios.
Y agradezcamos sobre todo, el día de nuestro bautismo. Ese día, fuimos hechos hijos predilectos De Dios.