Domingo de la Divina Misericordia

-Heridas de la Pasión: son portadoras de la Vida que nos trae la Resurrección. Son el DNI de la Pasión de Cristo. Las huellas que hay en nuestra alma, reflejan las vicisitudes de nuestra vida. Ej: torero, que en sus cicatrices tiene la memoria de su carrera profesional, conociendo incluso, el día y lugar donde recibió cada una de esas cornadas. No hay que ocultarle a Dios nada de nuestra vida. El es el médico que nos cura y nos sana, pero necesita saber dónde está la herida. Hay heridas físicas, afectivas y espirituales. Hoy en día, las más habituales son las afectivas. Heridas en el alma causadas por las rupturas, las adicciones (no solo drogas) y en definitiva el desamor. Las espirituales también ocupan un lugar importante, porque el claroscuro de la fe a veces es más oscuro de lo previsto. Es el momento en que la duda se apodera de nosotros nos impide ver con el corazón, como Tomas. Es el momento de tocar a través de la oración y los Sacramento. Estos son ayudas saludables en mi camino que me fortalecen en mi fe. No voy a misa por obligación, sino por necesidad.  Cristo ha tomado todas esas heridas como propias para aligerarnos en el camino de la vida. Sinceridad y transparencia en la Dir. Esp y en la confesión.

-Duda de Tomas: es un reflejo de nuestra Fe, en duda. El no cree porque se ha encerrado en sí mismo. Se ha separado de los demás. Tal vez pensó: Dios si, la Iglesia no. Sin darse cuenta que Dios en Cristo, ha querido quedarse en su Iglesia. Es bueno compartir y vivir la fe en comunidad. La Iglesia es Asamblea, pueblo De Dios, cuerpo de Cristo. Todos somos importantes. Tomás, comienza a creer cuando se une a los demás, ve y toca. Hemos sido injertados en Cristo. Y necesitamos tocarle, primero en los sacramentos, después en los demás y finalmente en nosotros mismos. Es la importancia de los sentidos. La fe cristiana no es un espiritualismo desencarnado, sino una espiritualidad divina y humana que necesita el apoyo de lo sensible. Es como el Amor humano, necesita expresarse y concretarse en pequeños detalles. El marido y la mujer, necesitan la expresión de amor de su cónyuge y no les basta con saberlo. Lo mismo nos ocurre en nuestra relación con Dios. Necesitamos experimentar su Amor y también expresarlo.

-Hoy, Domingo de la Divina Misericordia, Fiesta instituida por San Juan Pablo II desde el año 2000, es oportunidad para experimentar ese Amor a través de esta preciosa Devoción. La Misericordia De Dios, es canal de gracia y salvación para cada uno de nosotros.

La persona que hoy comulgue en gracia De Dios (libre de pecado grave), recibe la indulgencia plenaria por la que se le perdonan las penas y culpas que sus pecados le hayan causado. Es una indulgencia especial equiparable a un segundo bautismo.

En la capilla del Hogar, tenemos un cuadro que adquirimos en Polonia, en el que aparece Jesus Misericordioso. Salen de sus manos dos rayos, uno blanco y otro rojo, que representan el agua y la sangre que brotaron del costado de Cristo y con las cuales hemos sido lavados.

La contemplación de este cuadro, rezar la coronilla de la Divina Misericordia, la oración de las 3 (hora en que muere Cristo), confesar y comulgar, son unas devociones que facilitan el acceso a su Divina Misericordia. Cada cual puede elegir lo que le ayude mas, pero está claro que la solución de tu vida no eres tú mismo/misma, sino El.

-Hay una conexión cosmológica, extra temporal que une lo eterno De Dios y lo temporal del hombre en Jesucristo.

En esta Pascua, le pedimos al Señor, poder resucitar con El y no hay otro camino que dejarnos mirar y amar por El.

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AUDIENCIA DEL 18 DE ABRIL DE 2018.

Continuamos, en este tiempo de Pascua, la catequesis sobre el Bautismo. El significado del bautismo resalta claramente en su celebración, por lo que nuestra atención se dirige a ella. Si examinamos los gestos y las palabras de la liturgia, nos daremos cuenta de la gracia y del compromiso de este sacramento, que siempre debemos redescubrir. Lo recordamos en la aspersión con agua bendita que se puede hacer los domingos al comienzo de la Misa, así como en la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual. De hecho, lo que sucede en la celebración del bautismo despierta una dinámica espiritual que atraviesa toda la vida de los bautizados; es el comienzo de un proceso que permite vivir unidos a Cristo en la Iglesia. Por lo tanto, regresar a la fuente de la vida cristiana nos lleva a comprender mejor el don recibido en el día de nuestro Bautismo y a renovar el compromiso de responder a él en la condición en que nos encontramos hoy. Renovar el compromiso, comprender mejor este don, que es el bautismo, y recordar el día de nuestro bautismo. El miércoles pasado puse esos deberes para casa y para cada uno de nosotros: Recordar el día del bautismo, el día en que fui bautizado. Sé que algunos de vosotros lo saben, otros, no; aquellos que no lo saben, que lo pregunten a los parientes, a esas personas, padrinos, madrinas… preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?” .Porque el bautismo es un renacimiento y es como un segundo cumpleaños. ¿Entendido? Haced estos deberes, preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?”. Sigue leyendo