Dom 30

Hace unas semanas, cite al Arzobispo de Oviedo D. Jesus Sanz, con ocasión de una anécdota por él incluida en la homilia que predicó el día 8 de septiembre en Covadonga. Más o menos, decía así: el ejemplo de una niña de 11 años, ciega, que veía, a través de los ojos de su padre; lo que el, le contaba era lo que ella imaginaba. Y yo, lo comparaba con cada uno de nosotros, que dotados del sentido de la vista, no somos capaces, muchas veces, de mirar a través de los ojos De Dios. 

Pues bien, el Evangelio de este Domingo, describe el milagro de la curación de Bartimeo, ciego de nacimiento. Para quien, el hecho de no ver, no fue impedimento, para oír, que Cristo pasaba por su lado. Tenemos un ciego de nacimiento, que privado de la vista, sin embargo, ve, a través de los ojos del corazón. Esta es la razón, por la que, hoy en día, en ocasiones, somos como invidentes que ven. No somos ciegos y por eso vemos, pero tenemos otras cegueras y por eso, no vemos a Dios o a los demás.

Preguntémosle a Jesus, cuáles son nuestras cegueras: familiares, matrimoniales, laborales, espirituales o económicas. Para que, descubierta la causa (pereza, miedo, falta de fe), podamos removerla y vivir en plenitud de fe y de Amor. 

AUDIENCIA DEL 18 DE ABRIL DE 2018.

Continuamos, en este tiempo de Pascua, la catequesis sobre el Bautismo. El significado del bautismo resalta claramente en su celebración, por lo que nuestra atención se dirige a ella. Si examinamos los gestos y las palabras de la liturgia, nos daremos cuenta de la gracia y del compromiso de este sacramento, que siempre debemos redescubrir. Lo recordamos en la aspersión con agua bendita que se puede hacer los domingos al comienzo de la Misa, así como en la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual. De hecho, lo que sucede en la celebración del bautismo despierta una dinámica espiritual que atraviesa toda la vida de los bautizados; es el comienzo de un proceso que permite vivir unidos a Cristo en la Iglesia. Por lo tanto, regresar a la fuente de la vida cristiana nos lleva a comprender mejor el don recibido en el día de nuestro Bautismo y a renovar el compromiso de responder a él en la condición en que nos encontramos hoy. Renovar el compromiso, comprender mejor este don, que es el bautismo, y recordar el día de nuestro bautismo. El miércoles pasado puse esos deberes para casa y para cada uno de nosotros: Recordar el día del bautismo, el día en que fui bautizado. Sé que algunos de vosotros lo saben, otros, no; aquellos que no lo saben, que lo pregunten a los parientes, a esas personas, padrinos, madrinas… preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?” .Porque el bautismo es un renacimiento y es como un segundo cumpleaños. ¿Entendido? Haced estos deberes, preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?”. Sigue leyendo