Domingo 5 Pascua

Una traición, hecha por un amigo, hace posible la salvación del mundo. Hay tres pecados, que son peores que otros: “la mentira, la traición y la desesperanza”. Cada uno, tiene su especificidad. 

-La traición de Judas, pone al descubierto a Jesús, y hace posible su Pasión y Muerte. El traidor, es instrumento de salvación. ¿Te das cuenta que tu y yo, con nuestros fallos y pecados, también podemos ser instrumento de salvación para otros?….Dios, se vale de algo tan negativo, como una traición, para salvarnos. Por eso, como dice S. Pablo: “Todo es para el bien de los que aman al Señor”. Nada de lo que te sucede es inútil, porque Dios lo convierte en útilmente bueno.

-Y, en segundo lugar, Dios, nos pide que “nos amemos, como El nos ha amado”; siendo esta su novedad: “como El, nos ha amado”. Amar a tu marido, mujer o hijos, como El, te ama, es decir, con amor de predilección. A tus vecinos o amigos, como El, les ama. Y así, a cada persona que Dios pone en tu camino.

El Amor De Dios por cada uno, tiene tres características: -Nos amo primero, nos primerea como dice el Papa, -ama a los enemigos y nos enseña a hacer, nosotros lo mismo y finalmente, -nos ama hasta el fin, en dos sentidos: hasta el límite del Amor, como diría Santa Teresa de Calcuta, hasta que duela…. Y, durante el trayecto de la vida, entendiendo no solo está vida, sino por toda la eternidad. Así es como Dios quiere que amemos, porque es, como El nos ama. Hemos recibido un valioso legado, para acrecentarlo y cuidarlo.

Hoy en día, muchas personas se ven incapaces de amar. No, porque no quieran, sino porque no pueden. ¿Donde está la causa de esta incapacidad?: en que han perdido la conciencia del Amor De Dios sobre ellos.

¿Sabes como se puede recuperar?: dedicando unos minutos cada día a estar con Dios, por medio de la oración. Eso es, una escuela de Amor, que sana heridas, alimenta esperanzas y salva los corazones.

AUDIENCIA DEL 18 DE ABRIL DE 2018.

Continuamos, en este tiempo de Pascua, la catequesis sobre el Bautismo. El significado del bautismo resalta claramente en su celebración, por lo que nuestra atención se dirige a ella. Si examinamos los gestos y las palabras de la liturgia, nos daremos cuenta de la gracia y del compromiso de este sacramento, que siempre debemos redescubrir. Lo recordamos en la aspersión con agua bendita que se puede hacer los domingos al comienzo de la Misa, así como en la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual. De hecho, lo que sucede en la celebración del bautismo despierta una dinámica espiritual que atraviesa toda la vida de los bautizados; es el comienzo de un proceso que permite vivir unidos a Cristo en la Iglesia. Por lo tanto, regresar a la fuente de la vida cristiana nos lleva a comprender mejor el don recibido en el día de nuestro Bautismo y a renovar el compromiso de responder a él en la condición en que nos encontramos hoy. Renovar el compromiso, comprender mejor este don, que es el bautismo, y recordar el día de nuestro bautismo. El miércoles pasado puse esos deberes para casa y para cada uno de nosotros: Recordar el día del bautismo, el día en que fui bautizado. Sé que algunos de vosotros lo saben, otros, no; aquellos que no lo saben, que lo pregunten a los parientes, a esas personas, padrinos, madrinas… preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?” .Porque el bautismo es un renacimiento y es como un segundo cumpleaños. ¿Entendido? Haced estos deberes, preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?”. Sigue leyendo