Dom 27

“Adauge nobis fidem”, le dicen los apóstoles a Jesús. “Auméntanos la fe”. Se sentían faltos de Fe, porque les asaltaban las dudas y percibían el claroscuro de la fe, y dándose cuenta del don De Dios, por eso le piden un aumento de fe.

También nosotros, conscientes de nuestros límites, le pedimos a Dios un aumento de Fe y de esperanza y de caridad. No se puede ser plenamente feliz, sin una buena dosis de estas virtudes teologales.

En este Evangelio, se nos muestra la fe, en su dimensión primera, como acto de creer y en su realización práctica, como la obra buena realizada. “Siervos inútiles somos”, hemos escuchado de labios de Jesús. Cuando hagamos algo bueno, debemos referirlo primero a Dios y después, a nuestros méritos personales. En ese orden. 

Mamá, ¡que buena está la paella!…..(Siervos inútiles somos, hemos hecho lo que teníamos que hacer). ¡Que Homilia mas bonita, D. Pablo, parece que iba dirigida a mi!….(Siervos inútiles, somos). ¡Que bien, como nos has acompañado, en la enfermedad!…..(Siervos inútiles somos). 

Decir esta frase y comprenderla, es garantía de éxito frente a la soberbia, evitando apropiarnos del don De Dios. Y es un modo precioso, de referirlo todo a Dios, dándole gloria. Que solo El, se luzca.

AUDIENCIA DEL 18 DE ABRIL DE 2018.

Continuamos, en este tiempo de Pascua, la catequesis sobre el Bautismo. El significado del bautismo resalta claramente en su celebración, por lo que nuestra atención se dirige a ella. Si examinamos los gestos y las palabras de la liturgia, nos daremos cuenta de la gracia y del compromiso de este sacramento, que siempre debemos redescubrir. Lo recordamos en la aspersión con agua bendita que se puede hacer los domingos al comienzo de la Misa, así como en la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual. De hecho, lo que sucede en la celebración del bautismo despierta una dinámica espiritual que atraviesa toda la vida de los bautizados; es el comienzo de un proceso que permite vivir unidos a Cristo en la Iglesia. Por lo tanto, regresar a la fuente de la vida cristiana nos lleva a comprender mejor el don recibido en el día de nuestro Bautismo y a renovar el compromiso de responder a él en la condición en que nos encontramos hoy. Renovar el compromiso, comprender mejor este don, que es el bautismo, y recordar el día de nuestro bautismo. El miércoles pasado puse esos deberes para casa y para cada uno de nosotros: Recordar el día del bautismo, el día en que fui bautizado. Sé que algunos de vosotros lo saben, otros, no; aquellos que no lo saben, que lo pregunten a los parientes, a esas personas, padrinos, madrinas… preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?” .Porque el bautismo es un renacimiento y es como un segundo cumpleaños. ¿Entendido? Haced estos deberes, preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?”. Sigue leyendo