¡Feliz Pascua!

“No está aquí, ha resucitado”. Es el grito de la Pascua. El sepulcro está vacío, las vendas plegadas (aplastadas) y el sudario enrollado en un sitio aparte (endurecido por los ungüentos). 

Es la frase del Ángel a las santas mujeres. Me recuerda en otro orden de cosas, cuando fui a visitar a un enfermo en el hospital y me encontré la habitación vacía. Una enfermera, que pueden ser angeles, me dijo: “no está, hoy por la mañana le dieron el alta”. Sentí un gran alivio por el, aunque mi viaje fuera en Valde.

Ayer, explicábamos que la Pasión se sigue realizando hasta el fin del mundo, pero hoy podemos añadir: para que se siga realizando la Resurrección.

La alegría, de sentirte salvado y perdonado por Dios o por los demás. La alegría de una curación. La superación de un problema anímico o psicológico (son los que requieren más tiempo de sanacion y más cansan), la alegría de un nuevo trabajo…

Son manifestaciones de la Resurrección en la vida cotidiana. 

-Eso es la Pascua, un paso de un estado de muerte a uno de vida. S. Ambrosio, definía la Pascua, como: “el paso de la culpa al perdón”. Gracias a Cristo, tú y yo, hemos sido salvados, el protocolo de nuestros pecados quedo clavado en el Madero (S.Pablo). Nos toca, actualizar esa salvación, de ahí, la importancia de los sacramentos (Eucaristía y Penitencia). 

-Sin embargo, a veces nos ocurre que tenemos mala conciencia, con fundamento (pecados cometidos, errores personales) o sin el (situación social, escrúpulos, etc). Tanto en uno como en otro caso, con fundamento o sin el, el sentimiento de culpa existe y nos dificulta la felicidad propia y la de los demás. Cuando se debe a una razón, sin fundamento que lo justifique, es cuando puede dar lugar a las depresiones, neurosis y ansiedades. 

-El remedio frente al sentimiento de culpa, causado por pecados, es: eliminar la causa, con sincero arrepentimiento, expresar lo que nos causa ese pesar. Y la misericordia De Dios, se encargará de lo demás. A veces, se dan circunstancias, que dificultan la expresión de ese dolor o de ese pesar, cuando no nos perdonamos lo que hayamos hecho. En este sentido: “Dios, nos perdona siempre, cuando nos arrepentimos”. Si tú corazón te reprende, debes saber que Dios es más grande que tu corazón”, fíate De Dios (1 Juan).

En esta Noche (Día) de Pascua, podemos ofrecerle a Dios el pan azimo (no fermentado) de nuestro sincero deseo de conversión, para que el nos libere de la mala conciencia, y nos ayude a sentarnos felizmente salvados. 

La Resurrección es un fenómeno metafísico, de carácter sobrenatural, que supone, más que un volver a la vida (Lazaro), adquirir un modo de vida diferente (glorioso). Este hecho que aguardamos al final de los tiempos, tiene ya una repercusión decisiva en mi vida. Si vivo en clave de vida eterna, de Resurrección, me daré cuenta, que Dios se quiere apoyar en mi, para salvarme, pero lo quiere hacer contando conmigo. En este sentido: ¿estoy abierto a la acción de la gracia en mi vida, aún a costa de renunciar a mis proyectos por los proyectos De Dios?.   

Ya te das cuenta que el concepto de autonomía humana, tan propia de la cultura individualista actual queda sustituido, por el concepto mejor de la dependencia De Dios en total libertad.