Santísima Trinidad

Hoy, celebramos el misterio de la Santísima Trinidad, dogma que nos resulta alejado, complicado. No olvido a ese niño que nos pregunta en catequesis: ¿Por que Dios, está formado por tres personas?…. Ciertamente que puede resultar complicado. No olvidemos a San Agustin, explicando a un niño que quería meter el agua del mar en un hoyo que estaba cavando en la playa, que es más fácil meter el agua en ese hoyo, que explicar el misterio de la Santísima Trinidad.

Dios es familia, formada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Nosotros, pertenecemos por nuestro bautismo, a esa familia. Hemos sido hechos, hijos en el Hijo. Nuestro acceso a Dios, fue realizado por el Hijo. Algo atípico, si consideramos que el acceso a la familia, viene siempre por los padres. En este sentido, somos hijos adoptivos. Con una diferencia, nosotros, tenemos los genes De Dios. 

Hoy, podemos pensar con agradecimiento, en los padres que han adoptado hijos, dándoles de este modo, el cariño y calor humanos que de otro modo no les habrían podido dar. En ocasiones, no es fácil, cuando aparecen carencias afectivas o de carácter, en el hijo adoptado. Pero, es un don De Dios, para esos padres, el ver aumentar su familia y poder así, desarrollar su paternidad/ maternidad. 

Celebrar a Dios uno y Trino, es reconocer que no estamos solos. Porque participamos de ese Amor unitario e íntimo, del Padre hacia el Hijo, por el Espíritu Santo. Es darme cuenta, que participó de esa Unidad, de la que bebe toda mi vida. La unidad de vida, significa, tener presencia De Dios durante todo el día, de modo que todo lo vivo, con El y para El. De modo que el fundamento de la unidad, en la familia, en la sociedad, es siempre la unidad interna De Dios.

Virgen María, Madre De Dios y Madre nuestra, que Ella nos preserve en su Amor y en esa unidad.