Dom 19

“Al que mucho se le dio, mucho se le pedirá”.

En una ocasión, un padre de familia, con éxito profesional y personal, me explicaba, que todos los días, daba gracias a Dios. Pero, que sentía miedo, ante lo que Dios le pudiera pedir. Es muy habitual, que tengamos la sensación que Dios, me puede pedir algo, que yo no le pueda dar. Pero, eso no es más que una sensación, porque la realidad es, que Dios, siempre nos dará más de lo que nosotros podamos dar. De modo, que si Dios te pide algo, antes te lo habrá dado. Es la pedagogía De Dios.

Existe un principio jurídico que establece que: “Nadie da, lo que no tiene”. “Nemo dat, quad non habet”.

Y esto, no debe asustarnos, más bien al contrario; sentirte muy agradecido/a, a Dios, que quiere contar contigo, a través de tu fe (tantas veces frágil), a través de tu esperanza (capaz de elevarme sobre las dificultades), a través de tu Caridad (único vínculo que puede unirme a Dios y a los demás, a la vez) y a través de lo que eres y tienes, para llevar adelante su plan de salvación.

Si confiamos en Dios, comprenderemos la frase de S. Agustín: “Dame lo que pides y pide lo que quieras”….

Homilia 2:

“Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre”.

Evangelio con tintes escatologicos, entendida la escatologia, como la ciencia teología que estudia el más allá, lo que hay después de la muerte.

La idea central es: prepararnos bien para el encuentro con Dios. Para el definitivo y para, el de cada día, igualmente importante.

No es lo mismo, confesar 15’ antes de morir que no hacerlo. Lo primero, implica estar salvado. Pero, estarás conmigo que no es lo mismo, contar conDios durante toda la vida, que hacerlo un rato antes de morir. Vivir en clave De Dios, implica, ya poder preguntar el cielo. No hacerlo, es factible que sea ya un purgatorio.

Por tanto, no tengamos miedo de vivir esta vida en clave de vida eterna, con esa tensión interior hacia algo amoroso que está por venir. Frente a la cultura de lo inmediato, saber esperar y saber prepararse, es algo esencial que nos reportará muchos beneficios:

Hacer las cosas bien, disfrutarlas, dejarme conformar interiormente por eso que soy y hago, no improvisar, profundizar más, actuar con más sentido del humor y lo que es, más importante: dejarme salvar por Dios, dejarme amar por El.