Dom 13, TO.

La ciudad de Jerusalén, está en alto. De manera alegórica, se afirma, que hay que pasar por ella, para llegar al cielo. De Madrid al cielo…. Solemos decir.

Es claro, que es un deseo común de los seres humanos, ser felices. Entendida la felicidad, como la experiencia de plenitud más gratificante. Intensa, duradera y profunda. 

Sin embargo, nos pasa como a los de esta parábola: queremos seguir a Cristo, para ser libres y felices, pero no queremos dejar otras cosas, que son urgentes, pero menos importantes. La idea central en este Domingo, es la primacía De Dios. Para la cual, hace falta tener un corazón desprendido. No es un corazón frío o indiferente, sino centrado en Dios. De modo, que demos a cada persona, y circunstancia, su importancia, sin posponer a Dios. 

El ejemplo de los deportistas, nos puede ayudar: se privan de muchas cosas, para poder estar en forma y ganar el premio. Cuidan la alimentación, los horarios, costumbres y se exigen en la preparación física. Están tan centrados en el deporte, que posponen todo lo demás. Nadal,es un ejemplo de esto, habiendo optado por un novedoso tratamiento para su dolencia de pie, lo que le está permitiendo continuar.

¿De cuánto seríamos capaces, en nuestra vida, para alcanzar ver a Dios, dejarnos querer por Dios y actuar, según su Voluntad?…. Subir a Jerusalén, representa el deseo de santidad que abrigamos en nuestro corazón, que para verlo realizado, requiere, tu colaboración con la gracia De Dios. Muchos de nuestros problemas desaparecerían, si nos tomásemos más en serio la posibilidad de ser santos en medio del mundo. Muy cerca De Dios, para estar muy cerca de los hombres.