Domingo XXIII

¿Que significa vivir esta radicalidad?; es darme cuenta que el seguimiento de Cristo, y eso es la vida cristiana, un seguimiento, comporta vivir ordenadamente todos los amores, poniendo en El Centro el Amor a Dios…

Cuentan, como hace unos cuantos siglos, una bella y acomodada joven se encontraba rezando en silencio en la catedral de Foligno (Italia); de repente escucho en su corazón: ¡”no te he amado en broma!”…. y se echó a llorar. Dios no nos ha amado, ni nos ama en broma. El, nos quiere con locura. Y su entrega ha sido muy seria, superior y con más peso que nuestro pecado. Por eso, estamos salvados.

La joven de la que hablo es la beata Angela de Foligno, bien conocida y venerada en la Iglesia católica.

Claro que, seguir a Cristo implica renuncia y también cruz. Ya sabemos que; ” el que busque a Jesus sin cruz, encontrará la Cruz sin Jesus”. Lo cual debe ser terrible.

Buscar la Cruz no es buscar el sufrimiento, sino descubrir a Jesus en los sufrimientos de la vida, para que El, los de sentido.

Por ello, el cristianismo no puedo tomarlo a la ligera. Vamos a misa el domingo, rezamos por los difuntos, nos confesamos, hacemos algún donativo y podemos conformarnos. Ahora que comenzamos nuevo curso, podríamos pensar en leer algún buen libro de lectura espiritual, que desde la vida de algún Santo o desde la vida de Cristo mismo, me de luces para vivir en Dios. ¿Como imitar a Cristo si no le conozco?; en la vida, cuando queremos imitar a alguien, por ejemplo un actor/actriz, hacen el esfuerzo de aprender el papel, estudiando el modo de actuar de la persona que imitan. En la vida cristiana, la imitación que hacemos de Cristo es radical, queriendo vivir, pensar y amar como él vivió, pensó y amó y lo hacemos en presente, porque El vive, piensa y ama con nosotros.

Termino con otra anécdota de esta beata; cuando ya está en un camino avanzado de santidad y vida espiritual, pensando si quería a Dios sobre todas las cosas, se dio cuenta que no quería solo a Dios, sino también sus consuelos. Por las cosas De Dios, olvidamos al Dios de las cosas. Y, en ese momento, escucho que Cristo le preguntaba: ” Angela, ¿que quieres?. ¡Quiero a Dios!, gritó fuertemente. Que también tú y yo, queramos solo a Dios y lo demás, se nos dará por añadidura.

Anuncios